«Se odiaban a muerte», empecé, viendo cómo la profesora abría mucho los ojos, horrorizada. «Eran tan españoles que no podían verse unos a otros. Se envidiaban los éxitos, la fama y el dinero. Se despreciaban y zaherían cuanto les era posible. Se escribían versos mordaces, insultándose. Hasta se denunciaban entre sí. Eran unos hijos de la grandísima puta, casi todos. Pero eran unos genios inmensos, inteligentes. Los más grandes. Ellos forjaron la lengua magnífica en la que hablamos ahora.»
Como me toca la fibra este cabrón...
El artículo completo aquí.
sábado, marzo 07, 2009
lunes, octubre 27, 2008
Nara
La siguiente visita después de Kioto, (del que aún no he subido fotos) fue Nara, donde encontraría mi lugar favorito hasta el momento en Japón: el templo Todai-ji.
La mayor parte de lo templos de Nara que visité están en plena naturaleza, pero por si esto no es suficientemente bonito, la principal atracción del lugar por encima de los templos son los ciervos que andan a sus anchas por todas partes.
Lo más divertido que puedes hacer en Nara es sentarte a ver como la gente intenta dar de comer a los ciervos y sale despavorida al ver que el tema se le escapa de las manos. Un ejemplo:
Estos animales son muy respetados aquí porque se considera que son los mensajeros de los dioses, por lo que les dejan pasearse prácticamente por donde les da la gana.
Ni me acuerdo de la pasta que me gasté comprando las galletitas, pero es que es divertidísimo.
El Todai-ji es el templo en madera con un solo techo más grande del mundo y alberga al buda de bronce más grande del mundo:
Dentro del templo también hay una columna enorme de madera con un pequeño agujero en la base y la leyenda dice que si lo atraviesas te aseguras un lugar en el paraíso. Solo lo pueden cruzar niños y gente muy delgadita si por el otro lado alguien tira de las manos...yo iré al infierno.
Ni que decir tiene que acaricie a todos y cada uno de los ciervos del lugar...y había muchísimos!
martes, septiembre 16, 2008
Tokio
Ya he terminado el viaje y no es lo mismo escribir sabiendo que tengo a miles de kilómetros de distancia todas las maravillas que me encontré en Japón, pero haré un esfuerzo, aunque no estoy nada inspirada así que me limitaré a describir alguna de las fotos. Hoy no doy pa´más.
Aunque no lo parezca, este hormiguero es una de las calles "pijas" de Tokio. Más tarde me daría cuenta de que las aglomeraciones son totalmente normales en cualquier parte de la ciudad.

Y como no podía faltar, aquí está una de las aglomeraciones más famosas del mundo: el cruce de Shibuya. El mejor lugar para fotografiarlo es el Starbucks, del que me echaron inmediatamente al percatarse que pretendía sacar una foto sin consumir nada.



Noche de fuegos artificiales donde cortan todas las calles junto al rio Shimada para disfrutar del espectáculo.






Un aspecto que me llamó mucho la atención de las costumbres japonesas es la apariencia aniñada y frágil de las mujeres, que llegan hasta el punto de andar con los pies hacia dentro porque queda más mono.



Abuela, otra foto mía.




Esta pareja está ataviada con el traje de boda típico japonés, y como no podía ser de otra manera accedieron amablemente a que les sacara unas fotos.


Las fotos que vienen a continuación son del monte Takao. Tienes que coger dos trenes para llegar, pero es una bonita visita.




Y lo mejor del viaje, la buena gente que conocí y que me llevó la noche de esta foto a cenar y a una discoteca japonesa.
A Andrés y Arantzazu un especial agradecimiento por acogerme, pasearme en moto y hacerme de guías. Sois estupendos chicos.

Y bueno, eso es todo. En otra situación podría contar mil anécdotas del viaje, pero desde aquí no es lo mismo. Quizás algún día de estos me levante con más ganas.
Próxima entrega Nara.
Aunque no lo parezca, este hormiguero es una de las calles "pijas" de Tokio. Más tarde me daría cuenta de que las aglomeraciones son totalmente normales en cualquier parte de la ciudad.
Y como no podía faltar, aquí está una de las aglomeraciones más famosas del mundo: el cruce de Shibuya. El mejor lugar para fotografiarlo es el Starbucks, del que me echaron inmediatamente al percatarse que pretendía sacar una foto sin consumir nada.
Noche de fuegos artificiales donde cortan todas las calles junto al rio Shimada para disfrutar del espectáculo.
Un aspecto que me llamó mucho la atención de las costumbres japonesas es la apariencia aniñada y frágil de las mujeres, que llegan hasta el punto de andar con los pies hacia dentro porque queda más mono.
Abuela, otra foto mía.
Esta pareja está ataviada con el traje de boda típico japonés, y como no podía ser de otra manera accedieron amablemente a que les sacara unas fotos.
Las fotos que vienen a continuación son del monte Takao. Tienes que coger dos trenes para llegar, pero es una bonita visita.
Y lo mejor del viaje, la buena gente que conocí y que me llevó la noche de esta foto a cenar y a una discoteca japonesa.
A Andrés y Arantzazu un especial agradecimiento por acogerme, pasearme en moto y hacerme de guías. Sois estupendos chicos.
Y bueno, eso es todo. En otra situación podría contar mil anécdotas del viaje, pero desde aquí no es lo mismo. Quizás algún día de estos me levante con más ganas.
Próxima entrega Nara.
domingo, agosto 31, 2008
Bangkok
Un pequeño salto para volver a Tailandia, pero hoy no me enrollo mucho:
Tailandia es un país de contrastes. Esta es la zona más comercial.


Esto es un Tuk Tuk, uno de los transportes más utilizados en Bangkok. Intentarán liarte para llevarte a algún negocio en el que se llevan comisión o tratarán de timarte descaradamente. Puede ser divertido, pero a mi no me hizo gracia. Un conductor me dejó tirada en mitad de una carretera porque me negaba a ir a una sastrería.


Estos lagartos enormes son varanos y estaban en cualquier parte en la que hubiera agua. Este y muchos más en concreto estaban en un parque público en plena ciudad.


Estas imágenes son del Palacio Imperial.
















Si te ha crecido bigotillo, en las calles de Bangkok te lo quitan por un par de Baths con un trocito de hilo. Tenía pinta de doloroso. A esta chica le quitaban el vello de los brazos.
Tailandia es un país de contrastes. Esta es la zona más comercial.
Esto es un Tuk Tuk, uno de los transportes más utilizados en Bangkok. Intentarán liarte para llevarte a algún negocio en el que se llevan comisión o tratarán de timarte descaradamente. Puede ser divertido, pero a mi no me hizo gracia. Un conductor me dejó tirada en mitad de una carretera porque me negaba a ir a una sastrería.
Estos lagartos enormes son varanos y estaban en cualquier parte en la que hubiera agua. Este y muchos más en concreto estaban en un parque público en plena ciudad.
Estas imágenes son del Palacio Imperial.
Si te ha crecido bigotillo, en las calles de Bangkok te lo quitan por un par de Baths con un trocito de hilo. Tenía pinta de doloroso. A esta chica le quitaban el vello de los brazos.
viernes, agosto 22, 2008
La Bomba del Tiempo
Esta noche me han llevado a La Bomba de Tiempo. Casi no voy. Menos mal que la suerte juega a nuestro favor a veces y he terminado allí. Todos los Lunes a las 7:30 en la ciudad cultural Konex de Buenos Aires. En resumen: el mejor espectáculo que he disfrutado desde...ni me acuerdo. Simplemente fantástico. Buen rollo, o buena onda, como dirían en Argentina y el ritmo de una percusión fantástica que te hace volver a un estado primigenio y bailar durante dos horas, si aguantas, al son de los improvisados y arrebatadores ritmos de unos increíbles percusionistas. Si estás en Buenos Aires y no asistes, no te imaginas lo que te pierdes. En cuanto pueda subo un video para que veais el ambiente en la sala. Una última palabra: imprescindible.
Los artistas:
Alejandro Oliva: djembé
Abdoulaye Badiane: djembé
Mariano Cantero: tambor chico
Nacho Alvarez: tambor chico
Pablo Palleiro: tambor repique
Sergio Verdinelli: tambor piano
Richard Nant: bombo legüero
Lucas Helguero: quinto
Mario Gusso: tambor batá okónkolo
Pablo Bendov: tambor batá iyá
Luciano Larocca: guiro
Andrés Inchausti: semillas
Gabriel Spiller: maderas
Carto Brandán: campanas
Santiago Vazquez: dirección
Los artistas:
Alejandro Oliva: djembé
Abdoulaye Badiane: djembé
Mariano Cantero: tambor chico
Nacho Alvarez: tambor chico
Pablo Palleiro: tambor repique
Sergio Verdinelli: tambor piano
Richard Nant: bombo legüero
Lucas Helguero: quinto
Mario Gusso: tambor batá okónkolo
Pablo Bendov: tambor batá iyá
Luciano Larocca: guiro
Andrés Inchausti: semillas
Gabriel Spiller: maderas
Carto Brandán: campanas
Santiago Vazquez: dirección
lunes, agosto 18, 2008
Machu Picchu
Después de Nazca por fin llegaba a Cuzco y al objetivo principal de todo turista que viene a Perú: visitar Machu Picchu.
Existen muchas posibilidades para llegar a la antigua ciudad, como el célebre camino inca, que tienes que reservar con varios meses de antelación, un simple tren desde Ollantaytambo o alguno de los otros circuitos que ofrecen en las agencias de viajes. Finalmente yo me decanté por la ruta Salkantay: 5 días de trekking durmiendo en tiendas de campaña, menos el último día que dormiría en Aguas Calientes antes de subir a Machu Picchu.
Pues nada, llega el ansiado día y allí llego yo a comenzar la ruta. Tengo que decir que era el primer trekking que hacía en mi vida y que además no soy nada deportista, así que no estaba nada preparada para lo que me esperaba a continuación. El total del camino serían unos 60 Km. Partimos de un pueblecito a 2.800 m de altitud e hicimos noche en un campamento a 3.600 metros. No he pasado más frio en mi vida. Pero lo mejor estaba por llegar; la subida dura era al día siguiente, donde casi muero antes de llegar a los 4.600 metros donde nos sacariamos una foto con el dichoso pico Salkantay de fondo, que por si a alguien le interesa, mide 6.264 metros. Este día me rendí a las costumbres locales y masqué tanta coca que no se como no llegué la primera a la cima. Aún así la montaña pudo conmigo y cada vez que pasaba una de las mulas de carga a mi lado me entraban ganas de dar un salto encima, encogerme y rezar para que el guía pensara que era un bulto más. En fin, aun no me explico como, pero conseguí llegar a la cima y después de esto por fin la bajada, temperaturas más cálidas y más oxígeno en mis pulmones.Tengo que reconocer que los demás días también fueron agotadores para mi, pero no tan duros como el segundo. Para no quedar tan mal diré que me tocó hacer la ruta con un grupo demasiado profesional. El guia más tarde me confesaría que estaba asombrado por lo rápido que iban.
Pero no todo fue cansancio, ampollas, hipoxia e hipotermia en este viaje. Cuando recuperaba el aliento volvía a perderlo por culpa de la sobrecogedora belleza de las montañas o la exuberante vegetación de los valles. Pero lo mejor de todo, por lo que merecería la pena hacer este camino mil veces, fue por llegar al amanecer a Machu Picchu, subir al mirador y observar en silencio el lugar más impresionante que he visto hasta el momento, nada mejor que ver como el valle se va llenando de luz y regalarte el placer de pasear en solitario entre las ruinas, antes de que se llenen de turistas. En fin, que me pongo ñoña: nadie y digo nadie debería morir sin ver esto:
Campamento de la primera noche. Nadie durmió. Todos tiritamos.
Este es uno de los muchos puentes "interesantes" que cruzamos.
No se si se ve bien. Lo que aparece en la foto es una especie de tirolina con un carro que los lugareños utilizan para cruzar el rio, ya que el puente queda muy lejos. Tengo que decir que la altura es más que respetable.
Mi memoria de pez no consigue recordar el nombre de este pueblecito, si consigo acordarme actualizo el post. El caso es que es un lugar interesante por dos motivos: por lo pintoresco y porque hay un balneario natural donde te das la primera ducha del viaje, además de que es una gozada sumergirse hasta las orejas en las aguas calientes de las piscinas hasta salir hecho una pasa.
Las fotos anteriores son la localización actual del pueblecito, que anteriormente estaba a la orilla del rio, pero quedó destruido por culpa de El Niño. Esto es lo que queda del primer pueblo:
Pero también puedes disfrutar de aguas termales por el camino, por ejemplo junto a una cascada.
Este es Pancho, la mascota del campamento. Para que negarlo, intenté secuestrarlo metiéndolo en la mochila, pero gritaba mucho. Me compraré uno nada más volver.
Y por fin Machu Picchu. Ya se que es un poco tópico, pero el lugar es enorme y las fotografías no transmiten para nada la realidad.
Esto es una viscacha, y es uno de los animalitos que se pasean por la ciudad.
Nota: Pido disculpas por las fotos, algunas puede que estén oscuras, pero es que mi cámara está empezando a quejarse de los trotes y de algun que otro golpe.
lunes, agosto 04, 2008
Nazca
La palabra Nazca proviene del quechua nanay, que significa dolor. Viendo el paisaje desolado de esta zona de Perú se puede entender bien esta relación entre el nombre del siguiente pueblo que visitaría y el vocablo quechua. Kilómetros y kilómetros de desierto solo interrumpido por enormes poblados de chabolas y la interminable carretera. Una vez en Nazca le pregunté al guía sobre las chabolas que había visto por el camino y me contó que son tierras ocupadas de forma ilegal por personas que se han quedado sin nada, principalmente por los desmanes climatológicos que sufre esta zona: huracanes, terremotos y sequías. La estampa resultante es desoladora: en mitad de ningún sitio, a muchos kilómetros de cualquier población y sin una gota de agua o vegetación, casitas construidas de tablas y placas metalicas, donde viven cientos de familias, evidentemente sin ningún tipo de instalación eléctrica o alcantarillado. Juan, que así se llamaba el guía, me contó también que si los terrenos ocupados pertenecían al Estado, existía la posibilidad de que finalmente se les permitiera quedarse. El problema era cuando los terrenos eran privados, ya que terminarían echando a la gente de mejor o peor manera. Estos lugares se repiten por todo el país.
Volviendo al viaje. Finalmente llego a Nazca tras un buen paseo en bus y me voy a buscar a alguien que me lleve a ver las famosas líneas de Nazca. Termino con Juan, el guía y otro chico alemán en un coche destartalado en busca de los últimos vestigios de las culturas pre-incaicas del Perú. Las líneas se extienden sobre una superficie de unos 500 kilómetros cuadrados, formando, además de los famosos dibujos, centenares de líneas y figuras geométricas. ¿Qué son? Realmente nadie tiene la menor idea, así que no entraré en el tema.






Volviendo al viaje. Finalmente llego a Nazca tras un buen paseo en bus y me voy a buscar a alguien que me lleve a ver las famosas líneas de Nazca. Termino con Juan, el guía y otro chico alemán en un coche destartalado en busca de los últimos vestigios de las culturas pre-incaicas del Perú. Las líneas se extienden sobre una superficie de unos 500 kilómetros cuadrados, formando, además de los famosos dibujos, centenares de líneas y figuras geométricas. ¿Qué son? Realmente nadie tiene la menor idea, así que no entraré en el tema.
Cañon del Colca
A tres horas desde Arequipa se encuentra el Cañon del Colca y el pueblecito de Chivay, que es el lugar perfecto para conocer a la encantadora gente de la montaña y visitar el territorio del Condor.
Por cierto, la bola de pelo blanco de la primera foto es una alpaca y se llama Paco.
Lo primero que notas al empezar a subir la montaña son los primeros efectos del mal de altura, por lo que en la primera parada te tienes que agenciar de alguno de los multiples remedios que los lugareños te ofrecen. A saber: una pastilla, mate de coca, caramelos de coca, galletas de coca o la coca a pelo simplemente. En esta ocasión me decanté por la pastilla y el mate, ya tendría tiempo en Cuzco de rumiar coca si era necesario. Ya os contare en el proximo post como se toma.
Este es uno de los miradores del Colca desde donde la gente intenta ver pasar al cóndor. Yo me canse de esperar y no ver nada y al parecer, nada más irme empezaron a llegar. Que se le va a hacer, soy la turista gafada.
En el pueblecito de Macaco una iglesia franciscana del S. XVI.
La gente hace montoncitos de piedras por todas partes, que son deseos que piden a la Montaña. A 4.925 metros de altura decidí hacer mi montoncito, pero tenía tal mareo por culpa del soroche que yo creo que la Montaña no debió enterarse de lo que pedía, además de que no fui capaz de amontonar más de dos o tres piedras.
En esta foto me estoy planteando la posibilidad de echar a correr con la cabrita de seis días que tenía en brazos. Por desgracia, decidí que tendría muchos problemas en el aeropuerto con ella, así que me pienso comprar una nada más volver!
jueves, julio 17, 2008
Angkor Wat
Llegué por fin a Siem Riep, el pueblo desde donde salen las visitas a los templos de Angkor. El mismo chico que me llevó al hotel me llevó también al día siguiente a visitar los templos. Salimos tempranito, a las seis de la mañana. En ese momento yo no lo sabía, pero es posible ingresar al recinto desde las cinco de la mañana para ver el amanecer, y es algo que recomiendo a todo el mundo. Como decía nos fuimos mi conductor y yo a las 6 de la mañana hacia los templos y las calles ya estaban en pleno funcionamiento: los niños camino de la escuela, las tiendas abiertas y los restaurantes callejeros llenos de gente. Paramos en una gasolinera clandestina a echar gasolina y continuamos.


Esta es la gasolinera de la que hablaba. El chico que me llevaba me contó que la gasolina era más barata porque la traían de Tailandia y al parecer evitaban pagar algún tipo de impuesto.

Menos los templos más famosos, la mayoría están bastante solitarios, por lo que es una gozada pasearse tranquilamente entre las ruinas.
Este es el más famoso de los templos de Angkor, Ta Prom, no solo por las carreras que Lara Croft se pegó por aquí, sino por el fantástico ambiente que han creado los árboles mezclándose con los edificios: las enormes raices atraviesan y se enredan en los muros y parece que los arboles escalan por encima de los edificios. Es un sitio perfecto para recrearse sacando fotos, pero hay demasiada gente y este día no era mi día, así que no estoy nada contenta con el resultado.



Hice una amiga en uno de los templos:






Ale, abuela, una foto mía, contenta?





Esta es la gasolinera de la que hablaba. El chico que me llevaba me contó que la gasolina era más barata porque la traían de Tailandia y al parecer evitaban pagar algún tipo de impuesto.
Menos los templos más famosos, la mayoría están bastante solitarios, por lo que es una gozada pasearse tranquilamente entre las ruinas.
Este es el más famoso de los templos de Angkor, Ta Prom, no solo por las carreras que Lara Croft se pegó por aquí, sino por el fantástico ambiente que han creado los árboles mezclándose con los edificios: las enormes raices atraviesan y se enredan en los muros y parece que los arboles escalan por encima de los edificios. Es un sitio perfecto para recrearse sacando fotos, pero hay demasiada gente y este día no era mi día, así que no estoy nada contenta con el resultado.
Hice una amiga en uno de los templos:
Ale, abuela, una foto mía, contenta?
Phnom Phen
Después de mi tour por Vietnam llegaba el momento del siguiente lugar, Camboya. Solo pasaría unos pocos días visitando la capital y el imprescindible Angkor.
Camboya es el país más pobre que he visitado y curiosamente el mas caro de este viaje, supongo que por culpa del dolar, que es la moneda que utilizan a pesar de que tienen una propia, el Riel. Saliendo de las zonas turísticas, que están bastante bien, te metes en las típicas callejuelas asiáticas llenas de restaurantes callejeros entre los que he podido ver ratas del tamaño de gatos campando a sus anchas a pleno día.
Una visita interesante en Phnom Phen es la del mercado central (foto de abajo), donde puedes encontrar de todo, desde comida a ropa, pasando por electrodomésticos, joyas o cualquier cosa que necesites. Pero la visita mas típica es la del Palacio Imperial. Me recordó a los palacios y templos de Bangkok, que son mis favoritos, así que este me gusto mucho.

Edificios del recinto del Palacio Imperial.





Camboya es el país donde más niños he visto vendiendo por las calles. En concreto me llamó la atención la conversación que tuve con una niña que se me acercó a venderme agua:
-Hola, quieres una botella de agua?
-No, gracias.
-Pero pareces muy acalorada después de ver los templos, deberías beber algo.
-Y tu pareces muy pequeña para estar vendiendo en la calle, deberías estar en la escuela.
-Me alegra mucho de que te preocupes por mi, gracias. Si no quieres comprarme nada no te preocupes.
Todo esto con la sonrisa mas dulce que os podais imaginar. A lo que yo me sentí la peor persona del mundo. Tengo que decir además que la enana no tendría más de 10 años y me habló en perfecto inglés en todo momento.
Pero si hay una visita imprescindible en esta ciudad es el Museo del Genocidio. Tengo que reconocer que antes de llegar a Camboya no había oido hablar de este tema, y después de estar aquí me parece increíble que sea tan poco conocido.
En 1975 tras la retirada de las tropas norteamericanas de Vietnam y Camboya, los Jemeres Rojos liderados por Pol Pot, instauraron el régimen más sangriento de la historia del país. Se retiró la moneda y se volvió a instaurar el trueque, desaparecio el comercio, se mandó a la mayor parte de la población de las ciudades a trabajar al campo y se eliminó toda forma de cultura hasta el punto de que cualquier ciudadano podía ser detenido por ser intelectual, saber idiomas o incluso llevar gafas. El objetivo de todas estas medidas era empequeñecer la personalidad de los ciudadanos y convertirlos en una masa de trabajo temerosa y obediente. Pero las cosas no terminarían ahí. Lo que hoy es el Museo del Genocidio en su momento fue una escuela que se convertiría bajo el regimen de Pol Pot en una carcel donde llevaban a todos los detenidos sospechosos de conductas contrarias a las normas establecidas, donde eran torturados. Toda esta historia y otros muchos detalles escabrosos nos los contó nuestra guía, que perdió a su padre y a su hermano durante el regimen, y no os podeis imaginar lo que fue escuchar de la voz de esa mujer, la cantidad de atrocidades y asesinatos que se llegaron a cometer en el país. Sin entrar en detalles solo diré que en los 4 años que duró el régimen fue exterminada una cuarta parte de la población camboyana.
Este es el museo:

Camboya es el país más pobre que he visitado y curiosamente el mas caro de este viaje, supongo que por culpa del dolar, que es la moneda que utilizan a pesar de que tienen una propia, el Riel. Saliendo de las zonas turísticas, que están bastante bien, te metes en las típicas callejuelas asiáticas llenas de restaurantes callejeros entre los que he podido ver ratas del tamaño de gatos campando a sus anchas a pleno día.
Una visita interesante en Phnom Phen es la del mercado central (foto de abajo), donde puedes encontrar de todo, desde comida a ropa, pasando por electrodomésticos, joyas o cualquier cosa que necesites. Pero la visita mas típica es la del Palacio Imperial. Me recordó a los palacios y templos de Bangkok, que son mis favoritos, así que este me gusto mucho.
Edificios del recinto del Palacio Imperial.
Camboya es el país donde más niños he visto vendiendo por las calles. En concreto me llamó la atención la conversación que tuve con una niña que se me acercó a venderme agua:
-Hola, quieres una botella de agua?
-No, gracias.
-Pero pareces muy acalorada después de ver los templos, deberías beber algo.
-Y tu pareces muy pequeña para estar vendiendo en la calle, deberías estar en la escuela.
-Me alegra mucho de que te preocupes por mi, gracias. Si no quieres comprarme nada no te preocupes.
Todo esto con la sonrisa mas dulce que os podais imaginar. A lo que yo me sentí la peor persona del mundo. Tengo que decir además que la enana no tendría más de 10 años y me habló en perfecto inglés en todo momento.
Pero si hay una visita imprescindible en esta ciudad es el Museo del Genocidio. Tengo que reconocer que antes de llegar a Camboya no había oido hablar de este tema, y después de estar aquí me parece increíble que sea tan poco conocido.
En 1975 tras la retirada de las tropas norteamericanas de Vietnam y Camboya, los Jemeres Rojos liderados por Pol Pot, instauraron el régimen más sangriento de la historia del país. Se retiró la moneda y se volvió a instaurar el trueque, desaparecio el comercio, se mandó a la mayor parte de la población de las ciudades a trabajar al campo y se eliminó toda forma de cultura hasta el punto de que cualquier ciudadano podía ser detenido por ser intelectual, saber idiomas o incluso llevar gafas. El objetivo de todas estas medidas era empequeñecer la personalidad de los ciudadanos y convertirlos en una masa de trabajo temerosa y obediente. Pero las cosas no terminarían ahí. Lo que hoy es el Museo del Genocidio en su momento fue una escuela que se convertiría bajo el regimen de Pol Pot en una carcel donde llevaban a todos los detenidos sospechosos de conductas contrarias a las normas establecidas, donde eran torturados. Toda esta historia y otros muchos detalles escabrosos nos los contó nuestra guía, que perdió a su padre y a su hermano durante el regimen, y no os podeis imaginar lo que fue escuchar de la voz de esa mujer, la cantidad de atrocidades y asesinatos que se llegaron a cometer en el país. Sin entrar en detalles solo diré que en los 4 años que duró el régimen fue exterminada una cuarta parte de la población camboyana.
Este es el museo:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)